Está en un lugar muy céntrico y de fácil acceso al Macrobus y tren ligero. Cerca de varios lugares del centro histórico, muchos restaurantes alrededor. Lo malo es la habitación, se veía sucia con telarañas en el techo, paredes manchadas, regadera con fuga, el clóset un poco suelto, el joven del check in ni siquiera volteó a verme a los ojos. Pero si puedo decir que las demás personas fueron muy amables:
Aracely la camarista, el joven de mantenimiento, el
Sr. Ricardo de la entrada, la joven del check out :)