Nuestra experiencia en este hotel fue regular. Hubo aspectos muy positivos, pero también situaciones que afectaron nuestra estadía.
Al llegar, nos asignaron una habitación en el tercer piso, a pesar de que viajábamos con una persona mayor, dos niños pequeños. Aunque finalmente nos reubicaron en primer piso, el proceso fue incómodo y generó un mal momento al inicio.
Las habitaciones están limpias y en buen estado, aunque se sienten un poco antiguas. El personal de limpieza hizo un excelente trabajo durante toda la estadía; siempre muy atentos y las habitaciones mantenían un aroma agradable.
Las piscinas y el parque acuático son hermosos y están muy bien cuidados. La playa es bonita y el servicio en esa área fue excelente: los saloneros fueron muy atentos.
En el restaurante, el servicio fue inconsistente. Notamos que los huéspedes europeos recibían mejor atención, mientras que a los latinos —incluyendo dominicanos— el servicio era más lento y menos cordial. Las bebidas tardaban bastante y el menú, aunque bueno, resultó limitado. Además, varios platos ofrecidos no estaban disponibles durante nuestra visita.
El servicio de carritos internos suele ser útil, pero en algunos momentos no había personal disponible, lo que complicó la movilidad dentro del hotel.
En general, el hotel tiene instalaciones muy bonitas y un equipo de limpieza excepcional, pero el servicio al cliente y la organización pueden mejorar significativamente.