AMÉ este lugar mágico. Fuimos de luna de miel y ambas quedamos feliciísimas con la experiencia. No queríamos regresarnos... La cabaña deliciosa, impecable y bella, llena de detalles hermosos, la atención de TODO el personal super esmerada, desde Juan Carlos el gerente del restaurant, en donde se come delicioso, hasta cada persona que nos encontramos haciendo mantenimiento permanente en la propiedad desde tempranísimo, Josue, Bety y Santos en el restaurant increíblemente atentos... el mar más azul y hermoso a dos pasos... no tengo una sola crítica que no sea flores y agradecimiento. Kai es un cachito de paraíso en la playa más bonita del mundo.