Hotel sobrevalorado. No se corresponde su precio con la calidad del servicio, pero creo que todos en Roma son así. Calefacción deficiente. Había un frío no confortable dentro de la habitación. El desayuno muy pobre y mal servido, en unas mesas de miniatura. Fue escogido entre otras cosas, por su proximidad a una estación del metro, que desgraciadamente estuvo cerrada todo el tiempo de nuestra estancia, y teníamos que ir en autobús 4 paradas para llegar a la estación de metro activa más próxima. Claro que esto no es culpa del hotel, pero el hotel se hincha de ofrecer esto como una ventaja... En los alrededores del hotel la basura prolifera con esplendor.