Esta visita fue de “oportunidad”. Ya nos había ido mal la pasada, pero decidimos regresar y ver si había mejorado, y no. El personal de mostrador, bueno, todos son amables, pero ineficientes, mal entrenados, rotan mucho y no hay un gerente que de la cara. El baño con olor tremendo a caño que invadía el cuarto. Lo reportamos desde el primer día. Solo aplicaron aromatizante. Eso me dice que hay un problema mayor en drenaje que los de mantenimiento no pueden resolver. La TV no funciona, ni en streaming ni en la otra que después de intentar de varias formas, mo saben que hacer cuando les dices, solo nos dieron otro control remoto a ver si ayudaba. No nos dejaron aguas un día… para todas estas cosas, por teléfono desde el cuarto, fue imposibles reportarlo porque nunca contestan en recepción, hubo que bajar dos veces en días distintos para reportar y pedir ayuda. Aun así, las aguas nunca llegaron. Los recepcionistas 0 resolutivos, ante el reclamo solo se quedan mirándolo a uno sin saber que contestar. Eso es mal entrenamiento y ausencia del gerente. Los únicos que se salvan son los concierges Javier y Raúl que son de hotelería de vieja escuela, unos caballeros. Todo el resto de personal rota. El aseo del cuarto como muy esencial, tender cama, cambiar toallas y sacar basura. En la regadera, por la tarde al regresar, seguía el cabello que que se me había caído al bañarme por la mañana, tal cual.