El desayuno era limitado a cuatro opciones repartidas por un señor en chándal. No había pan, fruta, cereales, lácteos ni dulces. El baño de la habitación daba agua el lavabo, la grifería muy manchada por el uso, poca cantidad de agua en ducha. La habitación bien, excepto el ruido, la ventana es vieja y se escucha hasta la música de algún coche que estuviese abajo. Y la maquinaria del aire acondicionado hacía mucho ruido. No tuvimos mucha suerte en recepción en el checkin, nos atendieron con muy poco agrado. En fin… no volvería