El personal fue amable, sin embargo, me obligaron a cambiarme a una habitación doble pero en realidad era del mismo tamaño a la primera que reservé, por lo que no entiendo el por qué del cambio. Además, me cobraron una cuota alta por el cambio, pocas veces hicieron limpieza adecuada del cuarto y no proveen de nada más que de 1 botella de agua por persona, café, té y cosas de baño. No creo volverme a hospedar en este hotel en mi regreso a Tokio o Japón, me gustaron algunas cosas pero otras no tanto. El onsen no es tattoo friendly, por lo que también quita puntos.