La Quinta es una maravilla. La casa es preciosa, cuidada al máximo. Estaba muy limpia. Habitaciones y baños amplios. Las salitas de estar , tiene varias, te permiten independencia si necesitas trabajar o un rato de tranquilidad.
El jardín es enorme, con una variedad de plantas, flores, y árboles increíble. Es ideal para pasear, jugar al escondite o relajarte en un banco.
La "piscina" es un pilón, poco profundo, ideal si vas con niños pequeños y los grandes para nadar un poquito y jugar con los niños.
Paulo, el dueño, siempre atento y amable a todo lo que solicitamos. Ha sido un placer y muy fácil tratar con él.
Clara, muy amable, simpática y servicial con todo lo requerido.
Nosotros éramos una familia de 11 adultos y dos niñas y hemos estado fenomenal.
Gracias Paulo por todo!