Hotel pequeño, muy francés. Al lado de la catedral, muy bien ubicado. Nosotros estuvimos en una suite con 2 habitaciones comunicadas y 2 baños. No tiene ascensor, y las escaleras son de caracol, para nosotros no fue problema. Los propietarios encantadores, y el desayuno una maravilla, con todo lujo de detalles. El parking y conducir en Burdeos es un caos, dejamos el coche en un parking cerca del hotel los 3 dias y listo