Lo único bueno es la ubicación. El resto ha sido una de las peores experiencias hoteleras de nuestra vida. Atención al cliente pésima, por un personal al que parece que le molesta que le hagas preguntas y que ni te informa en condiciones de nada, ni resuelve tus dudas. Tres veces tuvimos que pedir, la última exigir, que nos llevaran toallas y almohadas a la habitación. Una almohada con manchas de ni quiero saber qué. Lo llaman minimalista, yo lo llamo que no tiene de nada, dos teles y muchas luces de colores, pero ni un paquete de pañuelos de papel (el contenedor vacío sí), una cafetera sin cápsulas, un sofá cama que sufro de pensar la noche que han pasado mis hijos. Un dineral por una noche sin incluir parking ni desayuno. Vergonzoso. Cualquier motel de carretera lo supera. Nunca había tenido que escribir una reseña así de un lugar. Totalmente a evitar.