Es un hotel de descanso. El ambiente es relajado y casi silencioso. Por temporada baja nos tocó un menú limitado en el desayuno, sin embargo la comida a la carta es deliciosa, buen precio, un poco tardado, de muy buenas porciones. Las habitaciones huelen a humedad, esto debido al estilo rústico del hotel en general. Algunos detalles de mantenimiento en ventanas, manijas de puertas, bisagras ruidosas. El personal muy amable. La playa está a 10 minutos caminando, aproximadamente unos 400 metros. Hay un Oxxo en la entrada del hotel que facilita mucho la estancia. Alberca de agua fría, que se tibia un poco al caer la tarde. Tienen un grave problema con los mosquitos debido a la ubicación, poblada de vegetación, lleven demasiado repelente.
El Uber del aeropuerto a Casa Iguana cobro 300 pesos, es un trayecto aproximado de 50 minutos.