El sitio es muy bonito, lo malo es que los aires acondicionados hacen mucho ruido, hay que apagarlos y prenderlos para que no te explote la cabeza del aturdimiento.
La cama es cómoda, la cocina es funcional, la sala también, lo único malo son las sillas del comedor, están las dos rotas, no se puede apoyar en el respaldar porque se termina de romper del todo.
Eso no me gustó nada. Es un poco complicado casi no tenes coche ir a un buen supermercado y hacer una compra sana. La mayoría de los súper allí solo venden lo básico y más que nada comida preparada o congelada.