Llegué a la propiedad y fue una decepción tras otra: primero, me pedían un depósito de 100 dólares; quise ver primero la habitación porque sabía que podía ser objeto de falsa publicidad. En efecto, la habitación no me gustó, estaba bastante deteriorado el hotel, que en realidad es un motel. Recomiendo a todos no reservar hasta ver los espacios directamente, en persona. Al final, tuve que dormir en otra propiedad cercana que tenía mucho mejores condiciones, las requeridas para mi embarazo avanzado. Solo así pude empezar a disfrutar la estancia en lo que planifiqué como un relajante Babymoon.