Ha sido una estancia fenomenal, la casa, la tranquilidad y la amabilidad de el personal, especialmente Jessica, han sido los mejores valores. Un buen desayuno,una posición estratégica, a pocos pasos de la bahía de san Julián y la comodidad del sitio, nos ha hecho creer que estábamos hablando n nuestra propia casa.
Sin duda si volvemos a Malta, nos alojaremos de nuevo aquí.