Una experiencia única, por la belleza natural del entorno en que se encuentra la propiedad, las vistas de 180 grados de la costa del Caribe y la bonita arquitectura de la vivienda. La casa está rodeada de grandes ventanales que te permiten disfrutar de las vistas desde el salón, la cocina y las habitaciones. Además, de manera totalmente privada. La dueña de la casa, Rachel, es de una gran amabilidad y eficiencia, contestó todas nuestras preguntas con rapidez y nos dio consejos muy útiles. Difícil de mejorar. Un diez.