La ubicación es muy buena, en un callejón muy peculiar, cerca de una calle historica y emblemática. El personal es atento y servicial. La limpieza es deficiente, casi nula. Las camas son muy, muy viejas. El aroma es terrible, no hay conexiones eléctricas adecuadas para cargar teléfono. El baño es incómodo, la regadera muy pequeña. No avisé a la recepción porque todos los problemas eran irreparables, no tenía caso decirles nada. Y bueno, es un lugar barato