Sólo puedo dar las gracias por los días que hemos pasado.
La casa es acogedora, cuidada y decorada con gusto.
Al llegar y abrir la puerta de repente te encuentras con una finca rodeada de verde, árboles frutales y una piscina que por la noche al encenderla es impresionante.
Levantarte y desayunar en el jardín escuchando pajaritos, te hace sentir en casa aunque no seas de Sevilla.
Alfonso y César encantadores, al llegar al mediodía nos tenían preparado un refrigerio por si queríamos tomar algo.
Cuenta con libro de visitas y libro de explicaciones de dónde poder hacer compra, farmacia, veterinario...
Nuestra estancia ha sido inmejorable.
Volveremos sin duda y recomiendo a todo el que quiera sentirse relajado y en casa ésta casita de encanto.
Gracias César y Alfonso!