Habíamos estado en otros Marriott y fue una gran experiencia, aquí no te atienden bien, el hotel es un laberinto, y nadie te explica por dónde ir, ni te ayudan con las maletas, tuvimos que pedir que nos cambiaran de cuarto,las alfombras no son cómodas para llevar las maletas, el personal del bar grosero, solo tienen Pepsi y como no queríamos se burlaron de nosotros pensando que no los entenderíamos. Decepcionada de haber elegido este hotel