Llegamos en domingo, las casas de cambio estaban cerradas y tuve que esperar en el lobby unas horas para una transferencia, la mujer de recepción, le gritó a mi hija menor de edad, que se despertara que no era lugar para dormír, estábamos cansadas de viaje, y estando sentada cerró los ojos, fue cruel con ella y se atrevió a discutir conmigo como si yo no fuera una clienta, yo tenía reservación y estaba esperando para resolver, finalmente si nos quedamos pero fue un momento desagradable, cero empatico, y además que una empleada te grite es lo peor, ya que están para servirte. El demás personal se porto amable como debe ser, pero si les recomiendo cuidar el respeto y el buen trato a sus clientes como una prioridad.